Bultos y quistes en perros: ¿cómo saber si son preocupantes?

Bultos y quistes en perros: ¿cómo saber si son preocupantes?

Bultos y quistes en perros: ¿cómo saber si son preocupantes?

Encontrar un bulto en tu perro mientras lo acaricias puede generar preocupación inmediata. Sin embargo, no todas las masas que aparecen bajo la piel tienen el mismo origen ni implican necesariamente un problema grave. Los quistes en los perros, los lipomas, las inflamaciones o determinadas lesiones cutáneas pueden tener características muy diferentes y, por eso, es importante que sean valorados por un veterinario.

Aunque algunos bultos permanecen estables durante años y son completamente benignos, otros pueden necesitar pruebas adicionales o tratamiento. La observación en casa es útil, pero nunca sustituye a un diagnóstico profesional.

¿Por qué aparecen bultos en los perros?

Los bultos en los perros pueden aparecer por múltiples causas. Algunos se desarrollan progresivamente con la edad, mientras que otros surgen de manera repentina como consecuencia de una inflamación, una infección o una reacción del organismo.

Entre las causas más habituales encontramos:

  • – Quistes sebáceos o foliculares.
  • – Lipomas, formados principalmente por tejido graso.
  • – Inflamaciones producidas por golpes, picaduras o cuerpos extraños.
  • – Abscesos derivados de infecciones.
  • – Verrugas y otras alteraciones de la piel.
  • – Nódulos asociados a glándulas o tejidos internos.
  • – Tumores benignos o malignos.

Por este motivo, determinar únicamente mediante el tacto si una masa es peligrosa puede resultar complicado.

¿Qué son los quistes en los perros?

Los quistes en los perros son estructuras cerradas que pueden contener líquido, material sebáceo u otras sustancias. Suelen localizarse en la piel o inmediatamente debajo de ella y pueden variar considerablemente de tamaño.

Algunos permanecen pequeños y no provocan molestias. Otros pueden inflamarse, romperse o infectarse.

Un quiste puede presentar características como:

  • – Forma redondeada.
  • – Consistencia blanda o firme.
  • – Crecimiento lento.
  • – Presencia de contenido líquido o espeso.
  • – Inflamación ocasional de la zona.

Es importante evitar apretarlo o intentar vaciarlo en casa. Manipular un quiste puede provocar irritación, infección o dificultar posteriormente su valoración.

¿Cómo saber si un bulto en un perro puede ser preocupante?

No existe una característica única que permita distinguir a simple vista un bulto benigno de uno que requiera mayor atención.

Sin embargo, existen determinadas señales que hacen especialmente recomendable acudir al veterinario.

Crecimiento rápido

Un bulto que aumenta claramente de tamaño en pocas semanas debería revisarse. Los cambios rápidos pueden estar relacionados con procesos inflamatorios, infecciosos o tumorales.

Cambios de aspecto

Es conveniente prestar atención si la superficie del bulto comienza a cambiar.

Por ejemplo, si presenta:

  • – Enrojecimiento.
  • – Heridas.
  • – Sangrado.
  • – Ulceración.
  • – Cambio de color.
  • – Secreciones.

Estas alteraciones no indican necesariamente que exista un problema grave, pero sí justifican una valoración.

Dolor o molestias

Si el perro muestra dolor al tocar la zona, se lame constantemente o evita que la manipulen, puede existir inflamación o irritación.

También conviene consultar si el bulto interfiere en actividades habituales como caminar, comer o tumbarse cómodamente.

Consistencia muy dura o irregular

Algunas masas son blandas y móviles bajo la piel, mientras que otras se encuentran más adheridas a tejidos profundos.

La consistencia puede aportar información al veterinario, aunque por sí sola no permite establecer un diagnóstico definitivo.

Los lipomas: uno de los bultos más frecuentes

Los lipomas en los perros son acumulaciones benignas de tejido adiposo que aparecen con relativa frecuencia, especialmente en perros adultos o de edad avanzada.

Normalmente se presentan como masas:

  • – Blandas.
  • – Redondeadas.
  • – Móviles bajo la piel.
  • – De crecimiento lento.

Muchos lipomas no necesitan tratamiento si no generan molestias. Sin embargo, es recomendable confirmar que realmente se trata de un lipoma, ya que otras masas pueden presentar un aspecto parecido.

Además, si un lipoma aumenta mucho de tamaño o se encuentra cerca de una articulación, puede dificultar el movimiento del animal.

¿Cómo diagnostica el veterinario un bulto?

El primer paso suele ser una exploración física en la que se evalúa el tamaño, localización, movilidad y consistencia de la masa.

Dependiendo de sus características, pueden recomendarse pruebas adicionales.

Citología

Una de las pruebas más habituales es la punción con aguja fina. Mediante una aguja se obtiene una pequeña muestra de las células del interior del bulto para analizarlas posteriormente.

Se trata de una técnica rápida y poco invasiva que puede aportar información muy útil sobre la naturaleza de la lesión.

Biopsia

En determinados casos puede ser necesario obtener una muestra mayor de tejido mediante una biopsia.

El análisis histopatológico permite estudiar la estructura de las células y establecer un diagnóstico más preciso.

Pruebas de imagen

Cuando el bulto se encuentra en zonas profundas o existe sospecha de que afecta a estructuras internas pueden utilizarse técnicas de imagen como:

  • – Ecografía.
  • – Radiografía.
  • – Tomografía computarizada.

La elección dependerá de la localización del bulto y del estado general del animal.

¿Hay que eliminar siempre los quistes o bultos?

No necesariamente.

Algunos quistes o tumores benignos pueden simplemente vigilarse mediante revisiones periódicas si permanecen estables y no provocan molestias.

En otros casos puede recomendarse la extirpación quirúrgica, especialmente cuando:

  • – El bulto crece rápidamente.
  • – Produce dolor o molestias.
  • – Se infecta repetidamente.
  • – Interfiere con el movimiento.
  • – Está localizado en una zona complicada.
  • – Las pruebas indican que debe analizarse completamente.

El tratamiento dependerá siempre del diagnóstico.

¿Qué puedes hacer en casa si detectas un bulto?

Si notas una nueva masa en tu perro, intenta no alarmarte, pero tampoco la ignores.

Puedes realizar un pequeño seguimiento anotando:

  1. La fecha en la que la detectaste.
  2. Su localización exacta.
  3. Su tamaño aproximado.
  4. Si cambia de forma o consistencia.
  5. Si provoca molestias al animal.

Incluso puedes tomar una fotografía periódicamente para comprobar posibles cambios.

Aun así, la recomendación más segura es consultar con el veterinario para determinar qué tipo de lesión es.

Revisar periódicamente la piel de tu perro

Aprovechar los momentos como el cepillado o las caricias para explorar suavemente el cuerpo de tu mascota puede ayudar a detectar alteraciones antes de que aumenten de tamaño.

Presta especial atención a zonas como el cuello, el abdomen, las extremidades, las axilas, la ingles y alrededor de las mamas.

Detectar un bulto en los perros de forma temprana facilita su seguimiento y permite realizar las pruebas necesarias si existen cambios.

¿Has encontrado un bulto en tu perro?

La mayoría de los bultos y quistes en los perros no pueden diagnosticarse únicamente observándolos o tocándolos. Aunque muchos resultan benignos, cualquier masa nueva o que experimente cambios debería ser valorada para conocer su naturaleza.

En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz podemos examinar el bulto y valorar si es necesario realizar pruebas adicionales para obtener un diagnóstico preciso.

Si has detectado una masa, quiste o cambio en la piel de tu perro, pide una cita para hacer una revisión veterinaria y evita esperar a que aumente de tamaño o empiece a causarle molestias.

 

Sobrepeso en perros y gatos: cómo saber si tu mascota está en su peso ideal

Sobrepeso en perros y gatos: cómo saber si tu mascota está en su peso ideal

El sobrepeso en perros y gatos puede pasar desapercibido, sobre todo cuando el aumento de peso se produce de forma progresiva. Unos gramos de más en un gato o varios kilos en un perro pueden parecer poco importantes, pero mantener un peso adecuado forma parte de sus cuidados de salud y puede influir en su movilidad, bienestar y calidad de vida.

Saber si tu mascota está en su peso ideal no consiste únicamente en mirar la báscula. Su raza, tamaño, edad, constitución y estado de salud también deben tenerse en cuenta. Por eso, aprender a observar algunos signos físicos y realizar controles veterinarios periódicos puede ayudarte a detectar cambios antes de que se conviertan en un problema.

¿Cómo saber si un perro o gato tiene sobrepeso?

No existe un peso ideal universal para todos los animales. Incluso dos perros de la misma raza y edad pueden tener necesidades diferentes.

En veterinaria se utiliza habitualmente la condición corporal para evaluar si un perro o gato presenta un peso adecuado. Organizaciones veterinarias como WSAVA y AAHA recomiendan valorar tanto la condición corporal como la masa muscular dentro de la evaluación nutricional del animal. 

Uno de los sistemas más utilizados es la escala Body Condition Score o BCS, que clasifica la condición corporal generalmente del 1 al 9. Una puntuación cercana a 4-5 sobre 9 suele representar una condición corporal adecuada, aunque la interpretación debe realizarse teniendo en cuenta las características individuales de cada mascota. 

Señales que puedes observar en casa

Aunque la valoración veterinaria es la forma más fiable de conocer el estado corporal de tu mascota, hay algunos aspectos que puedes comprobar:

  • – Costillas: deberían poder palparse con facilidad, pero sin resultar excesivamente visibles.
  • – Cintura: observando al animal desde arriba debería apreciarse cierta reducción del contorno detrás de las costillas.
  • – Abdomen: visto de perfil, normalmente debería existir una ligera elevación de la zona abdominal.
  • – Movilidad: una menor disposición para jugar, correr, saltar o subir escaleras puede acompañar al exceso de peso.
  • – Cambios progresivos: si el arnés queda más ajustado o notas que su silueta se ha redondeado, conviene revisar su peso.

Estas señales son orientativas. El pelo largo, la constitución de determinadas razas o la pérdida de masa muscular pueden dificultar una correcta valoración visual.

¿Por qué se produce el sobrepeso en perros y gatos?

La causa más evidente es un desequilibrio entre las calorías que el animal consume y la energía que utiliza, pero detrás de ese desequilibrio pueden existir numerosos factores.

La edad, determinados cambios metabólicos, la esterilización, algunas enfermedades, la cantidad de ejercicio y los hábitos de alimentación pueden influir en la aparición de sobrepeso u obesidad en mascotas. 

Cuidado con los premios y los pequeños extras

Un error frecuente consiste en controlar perfectamente la cantidad de pienso y olvidarse de todo lo que el animal recibe durante el resto del día.

Premios, restos de comida, snacks dentales y pequeñas cantidades ofrecidas por diferentes miembros de la familia también aportan calorías.

Por este motivo, al valorar la alimentación de una mascota conviene tener en cuenta todo lo que come durante el día, no únicamente su ración principal.

¿Qué consecuencias puede tener el exceso de peso?

El sobrepeso en perros y gatos no debe contemplarse únicamente como una cuestión estética.

Un exceso constante de grasa corporal puede afectar al bienestar del animal y complicar determinados problemas de salud. Además, puede dificultar el movimiento y reducir su capacidad para realizar determinadas actividades cotidianas.

La prevención adquiere especial importancia porque ciertos problemas de salud también pueden estar relacionados con el peso. Las guías veterinarias de AAHA, por ejemplo, señalan la importancia del control de la obesidad dentro del cuidado nutricional y preventivo de perros y gatos. 

Mantener una buena condición corporal debe entenderse, por tanto, como una parte más de los cuidados preventivos de nuestra mascota.

¿Qué hacer si tu mascota tiene sobrepeso?

La solución no consiste simplemente en reducir la cantidad de comida. Un plan de pérdida de peso debe adaptarse a las necesidades nutricionales, edad, actividad y situación clínica de cada animal.

1. Revisar su alimentación

Es importante conocer cuánto está comiendo realmente y comprobar si las cantidades corresponden con sus necesidades.

Medir las raciones, controlar los premios y evitar ofrecer alimentos constantemente facilita mucho este proceso.

2. Favorecer una actividad adecuada

En los perros, los paseos pueden adaptarse progresivamente en duración, ritmo y frecuencia.

En los gatos puede fomentarse el movimiento mediante juegos, juguetes interactivos, rascadores, estructuras verticales o actividades relacionadas con la búsqueda de alimento.

El nivel de ejercicio debe ajustarse siempre a la edad y estado físico de cada mascota.

3. Realizar controles periódicos

El peso puede utilizarse como referencia, pero no debería ser el único indicador.

Las guías veterinarias recomiendan controlar periódicamente el peso, la condición corporal y la condición muscular para detectar cambios y valorar la evolución. 

4. Evitar dietas improvisadas

Reducir demasiado la ración habitual o realizar cambios importantes sin supervisión puede provocar que el animal no reciba correctamente determinados nutrientes.

Cuando existe obesidad en perros o gatos, el veterinario puede establecer un objetivo de peso, valorar posibles factores asociados y recomendar un plan nutricional adaptado.

La prevención comienza antes de que aparezca el problema

Controlar su peso de vez en cuando y acudir a las revisiones veterinarias ayuda a detectar pequeños cambios que pueden pasar desapercibidos en casa.

También es recomendable prestar especial atención cuando cambian las circunstancias de la mascota: esterilización, envejecimiento, reducción de actividad física, cambios de alimentación o aparición de enfermedades.

Actuar cuando el aumento de peso todavía es pequeño suele facilitar mucho más su control.

¿Tu mascota está realmente en su peso ideal?

Identificar el sobrepeso en perros y gatos requiere valorar mucho más que un número en la báscula. La silueta corporal, la cantidad de grasa, la masa muscular, la alimentación, el ejercicio y las características individuales de cada animal deben analizarse conjuntamente.

Si has notado que tu perro o gato ha ganado peso, tiene menos cintura, se mueve con mayor dificultad o simplemente tienes dudas sobre cuál debería ser su peso, una revisión puede ayudarte a obtener una valoración individualizada.

En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz podemos revisar su peso y condición corporal, valorar sus necesidades nutricionales y ayudarte a establecer unas pautas adaptadas a su edad y estado de salud. ¡Pide tu cita!

 

Mi gato come menos en verano: ¿es normal o debo preocuparme?

Mi gato come menos en verano: ¿es normal o debo preocuparme?

Cuando suben las temperaturas, es habitual notar que tu gato come menos en verano o que deja parte de la comida en el plato. Tener menos apetito de forma puntual puede estar relacionada con el calor, pero no conviene asumir que siempre se trata de algo normal. Los cambios en la alimentación también pueden ser una de las primeras señales de que algo no va bien, por lo que es importante observar cuánto come el gato, durante cuánto tiempo y si presenta otros síntomas asociados.

¿Es normal que los gatos coman menos cuando hace calor?

En algunos gatos, el calor puede provocar una disminución moderada del apetito. Durante los días más calurosos suelen mostrarse menos activos, descansar más horas y gastar menos energía, por lo que pueden necesitar una cantidad ligeramente menor de alimento. También es habitual que prefieran comer en las horas más frescas, como a primera hora de la mañana o por la noche.

Esta situación no tiene por qué ser preocupante si el gato:

  • – Sigue comiendo todos los días.
  • – Bebe agua con normalidad.
  • – Mantiene su peso.
  • – Utiliza correctamente el arenero.
  • – Se muestra activo en las horas de menos calor.
  • – No presenta vómitos, diarrea ni cambios de comportamiento.

Sin embargo, una cosa es comer un poco menos y otra muy distinta rechazar por completo la comida. En los gatos, una reducción importante o prolongada de la ingesta debe valorarse con atención, ya que dejar de comer puede provocar complicaciones relevantes para su salud.

¿Por qué mi gato pierde el apetito en verano?

El calor puede influir, pero no es la única explicación posible. Estas son algunas de las causas más frecuentes.

  • – Menor actividad física. Cuando la temperatura aumenta, muchos gatos no juegan ni se mueven tanto, y buscan superficies frescas y lugares tranquilos donde descansar. Al gastar menos energía, pueden mostrar menos interés por la comida, aunque en estos casos la disminución suele ser leve.
  • – Comida menos apetecible por el calor. La comida húmeda puede secarse, cambiar de olor o deteriorarse más rápidamente cuando queda expuesta a temperaturas elevadas, lo que puede hacer que el gato la rechace aunque normalmente le guste. El pienso también puede perder aroma si se almacena en un lugar caluroso o en un envase mal cerrado, ya que la temperatura, el olor y la textura influyen en su aceptación.
  • – Cambios de rutina y estrés. Las vacaciones, las visitas, los viajes o la ausencia temporal de algún miembro de la familia pueden alterar las rutinas del animal. Los gatos son especialmente sensibles a los cambios ambientales, y el estrés puede reducir su apetito, algo que también puede ocurrir al cambiar repentinamente el pienso o la ubicación de los comederos.
  • – Problemas de salud que coinciden con el verano. No toda pérdida de apetito durante los meses cálidos está provocada por la temperatura. El dolor dental, las enfermedades digestivas, las infecciones, los parásitos o determinados problemas renales pueden hacer que un gato coma menos. Cuando esto se acompaña de apatía, vómitos, diarrea o pérdida de peso, requiere una valoración veterinaria.

¿Cuándo debo preocuparme si mi gato come menos?

No basta con fijarse en la cantidad de alimento: también es importante valorar el comportamiento general del gato. Conviene consultar con el veterinario si se observa alguna de estas señales: deja de comer por completo, come mucho menos durante más de 24 horas, pierde peso o se le marcan más las costillas. También hay que comprobar si está apático o duerme más de lo habitual, vomita o tiene diarrea, bebe o utiliza el arenero de forma diferente, babea o siente dolor al comer, presenta dificultad para respirar, o tiene las encías secas u otros signos de deshidratación.

Los gatos pueden desarrollar problemas graves cuando pasan demasiado tiempo sin ingerir suficiente alimento, como la lipidosis hepática, una acumulación anormal de grasa en el hígado que puede aparecer especialmente en gatos con sobrepeso que dejan de comer. Por ello, no es recomendable esperar varios días para comprobar si el animal recupera el apetito por sí solo.

¿Cómo ayudar a mi gato a comer mejor durante el verano?

Si el gato sigue activo y solo ha reducido ligeramente la cantidad de comida, pueden adoptarse algunas medidas sencillas:

  1. Ofrécele la comida en las horas más frescas. Sirve las raciones a primera hora de la mañana y al final del día, evitando dejar comida húmeda mucho tiempo en el comedero.
  2. Divide la cantidad diaria. Distribuye la comida en varias porciones pequeñas: ayuda a conservar mejor el alimento y a comprobar con más precisión cuánto está comiendo.
  3. Facilita su hidratación. Deja varios recipientes con agua fresca en distintos puntos de la casa, cámbiala con frecuencia y coloca los bebederos alejados del arenero. Las fuentes para gatos pueden animar a beber a algunos animales, y conviene consultar con el veterinario si es recomendable aumentar la alimentación húmeda.
  4. Conserva correctamente los alimentos. Guarda el pienso en un recipiente hermético, protegido de la luz y la humedad. La comida húmeda ya abierta debe mantenerse refrigerada siguiendo las indicaciones del fabricante.
  5. Mantén la casa fresca. Cierra las persianas durante las horas de mayor calor y facilita zonas de sombra, con agua siempre disponible y un espacio ventilado donde descansar.

¿Qué no debes hacer si tu gato no quiere comer?

Conviene evitar cambiar continuamente de alimento u ofrecer numerosos productos sin supervisión, ya que demasiadas opciones pueden generar rechazo y dificultar la identificación de la causa. Tampoco deben administrarse medicamentos ni estimulantes del apetito sin prescripción veterinaria, ni obligar al gato a comer, puesto que la alimentación forzada puede aumentar su estrés. Resulta útil anotar desde cuándo come menos y qué cantidad ingiere: esta información será valiosa durante la consulta.

En verano, observa los cambios sin restarles importancia

Que un gato coma ligeramente menos durante los días calurosos puede entrar dentro de la normalidad, sobre todo si permanece activo, mantiene su peso y sigue comiendo diariamente. Sin embargo, una pérdida de apetito intensa, prolongada o acompañada de otros síntomas no debe atribuirse únicamente al calor: actuar pronto puede evitar que un problema inicialmente leve se complique.

Si has notado que tu gato come menos, ha dejado de comer o se comporta de forma diferente, solicita una cita en Clínica Veterinaria Molino de la Hoz. Nuestro equipo podrá valorar su estado, identificar la causa y ayudarte a cuidar su alimentación y bienestar durante los meses de más calor.

¿Tu perro o gato mordisquea las plantas? Cuidado con estas especies en casa

¿Tu perro o gato mordisquea las plantas? Cuidado con estas especies en casa

Convivir con animales y plantas puede parecer la combinación perfecta para lograr un hogar más bonito, natural y acogedor. Sin embargo, si tu compañero de cuatro patas tiene la costumbre de mordisquear las hojas, los tallos o las flores, es fundamental saber qué especies pueden representar un riesgo, ya sea dentro de casa o en el jardín.

En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz sabemos que muchos casos de intoxicación empiezan con un gesto aparentemente inofensivo: un gato que juega con una hoja, un cachorro curioso que muerde una maceta o un perro que husmea y prueba una planta durante el paseo. En estos casos, la clave está en prevenir, identificar los riesgos a tiempo y actuar con rapidez ante cualquier síntoma.

¿Por qué perros y gatos mordisquean las plantas?

Que un perro o un gato se acerque a las plantas no siempre significa que algo vaya mal; en la mayoría de los casos, responde a la pura curiosidad, al juego o al aburrimiento. Los cachorros y los gatitos, por ejemplo, exploran el mundo con la boca, exactamente igual que lo haría un niño pequeño con las manos.

También puede ocurrir por falta de estimulación, ansiedad, cambios en su rutina o, simplemente, porque les atrae el olor y la textura de ciertas hojas. En el caso de los gatos, además, es muy común que disfruten interactuando con elementos vegetales, sobre todo si se mueven o cuelgan con el viento.

El problema real aparece cuando esa planta contiene sustancias irritantes o tóxicas. Dependiendo de la especie, la cantidad ingerida, el tamaño del animal y la parte de la planta que haya consumido, las consecuencias pueden ir desde una leve molestia digestiva hasta una urgencia veterinaria grave.

Plantas tóxicas habituales en casa que debes vigilar

Muchas de las plantas decorativas más populares en los hogares pueden ser peligrosas para nuestros compañeros. Aunque no siempre provocan cuadros de extrema gravedad, sí pueden generar un malestar importante y, en ciertas ocasiones, complicaciones serias.

Lirios: especialmente peligrosos para los gatos

Los lirios merecen una atención especial si tienes un felino en casa. Algunas variedades pueden provocar daños muy graves incluso con una exposición mínima, como dar un pequeño mordisco a una hoja, lamer un poco de polen o beber el agua de un jarrón donde hayan estado las flores.

Nota importante: En los gatos, la intoxicación por lirios afecta directamente al riñón y requiere atención veterinaria inmediata. Si sospechas que tu gato ha tocado o mordido esta planta, no esperes a que aparezcan los síntomas.

Poto, monstera, filodendro y dieffenbachia

El poto, la monstera, el filodendro y la dieffenbachia son plantas de interior sumamente comunes. Sin embargo, contienen compuestos que irritan de forma inmediata la boca, la lengua y la garganta del animal.

Los signos más habituales tras morder estas plantas son:

  • – Babeo excesivo (sialorrea).
  • – Dificultad para tragar.
  • – Vómitos.
  • – Irritación y enrojecimiento en la boca.
  • – Inquietud o quejas evidentes por el dolor.

Aunque la mayoría de las veces no ponen en riesgo su vida, sí resultan muy dolorosas y deben ser valoradas por un profesional si los síntomas persisten o si la cantidad ingerida ha sido grande.

Aloe vera

El aloe vera es muy valorado por sus propiedades cosméticas y calmantes en humanos, pero no es una planta inocua para los animales. Si un perro o un gato la ingiere, puede sufrir alteraciones digestivas molestas, como vómitos, diarrea, dolor abdominal y decaimiento. Por ello, conviene mantenerla lejos del alcance de cualquier mascota curiosa.

Adelfa y palmera de sagú

Estas dos especies deben evitarse por completo en hogares con animales. La adelfa contiene sustancias que pueden afectar gravemente al sistema cardiovascular, mientras que la palmera de sagú se considera altamente peligrosa, especialmente por la toxicidad de sus semillas. Si tu mascota consume cualquiera de las dos, lo más prudente es acudir al veterinario de inmediato, incluso si el animal parece estar perfectamente.

Síntomas de intoxicación por plantas en perros y gatos

Los síntomas pueden variar notablemente según la planta, el tamaño del animal y la cantidad que haya tomado. Aun así, estas son las señales de alarma que deben ponerte en alerta:

  • – Vómitos o arcadas frecuentes.
  • – Diarrea.
  • – Babeo intenso y continuo.
  • – Falta de apetito o rechazo a la comida.
  • – Letargo, apatía o debilidad extrema.
  • – Temblores musculares o falta de coordinación.
  • – Dificultad para respirar.
  • – Cambios repentinos en el ritmo cardíaco.
  • – Convulsiones (en casos graves).
  • – Posturas que indiquen dolor abdominal (como encorvar el lomo).
  • – Irritación, llagas o enrojecimiento en la boca y la lengua.

A veces los signos aparecen a los pocos minutos; en otras ocasiones, pueden tardar varias horas en manifestarse. Por eso, si has pillado a tu mascota mordiendo una planta sospechosa, lo mejor es no esperar a que se ponga enferma para actuar.

Qué hacer si tu mascota ha mordido una planta tóxica

Ante una posible intoxicación, mantener la calma y actuar con rapidez es vital para asegurar el bienestar de tu compañero.

Pasos recomendados:

  1. – Retira la planta de inmediato para evitar que siga comiendo.
  2. – Identifica la especie. Si no te sabes el nombre, hazle una foto clara a las hojas, a las flores o a la etiqueta de la maceta si aún la conserva.
  3. – No le provoques el vómito a menos que te lo indique expresamente un veterinario, ya que algunas sustancias pueden causar más daño al volver a subir por el esófago.
  4. – Evita los remedios caseros. No le des leche, aceite ni, por supuesto, medicamentos humanos, ya que podrías empeorar el cuadro.
  5. – Contacta con tu veterinario lo antes posible. Explícale qué planta ha tocado o ingerido, cuándo ha ocurrido y qué cantidad calculas que se ha comido.

Llevar una muestra física de la planta o una buena fotografía a la consulta facilitará enormemente el trabajo del equipo veterinario para poner en marcha el tratamiento adecuado.

Cómo prevenir accidentes con plantas en casa

La prevención es, sin duda, la mejor herramienta para proteger a nuestros peludos. Antes de enamorarte de una planta en el vivero, comprueba siempre si es segura para los animales. Muchas especies parecen completamente inofensivas pero pueden dar un buen susto.

Aquí tienes algunas pautas sencillas de prevención:

  • – Coloca las plantas que puedan ser un riesgo en estanterías altas o estancias cerradas a las que tu mascota no tenga acceso.
  • – Evita las especies de alto riesgo si compartes tu vida con cachorros o gatos especialmente intrépidos.
  • – Si usas macetas colgantes, asegúrate de que estén bien ancladas y a una altura donde no puedan llegar de un salto.
  • – Ofrece alternativas seguras y atractivas para ellos, como la famosa hierba gatera.
  • – Mantén a tu mascota estimulada con juguetes, rascadores y actividades de enriquecimiento ambiental para evitar el aburrimiento.
  • – Supervisa de reojo sus juegos en terrazas, patios y jardines.

No olvides revisar también los ramos de flores que recibas como regalo o los centros de mesa navideños y estacionales; a veces el peligro entra en casa de forma inesperada en forma de obsequio.

Plantas más seguras para hogares con mascotas

Si te apasiona la botánica, ¡no tienes por qué renunciar al verde en casa! Existen muchísimas opciones preciosas que son totalmente seguras para convivir con perros y gatos. Algunas de las más recomendadas son:

  • – Las variedades de calathea.
  • – La cinta (o malamadre).
  • – El helecho de Boston.
  • – La palmera areca.

Eso sí, ten en cuenta que incluso las plantas catalogadas como “no tóxicas” pueden provocar un ligero empacho o una pequeña indigestión si se comen en grandes cantidades. Por ello, lo ideal sigue siendo educar a tu mascota para que las respete y mantener una supervisión constante.

Cuándo acudir al veterinario

Debes ponerte en contacto con nosotros siempre que:

  • – No sepas qué planta ha mordido y notes a tu mascota rara.
  • – Haya ingerido una planta que sabes perfectamente que es tóxica.
  • – Presente síntomas como vómitos, diarrea, babeo o un decaimiento inusual.
  • – Tu gato haya mordido, lamido o estado cerca de unos lirios.
  • – Tu perro haya ingerido semillas o frutos de plantas sospechosas del jardín.
  • – Aprecies cualquier cambio extraño o repentino en su comportamiento.

Cuando hablamos de intoxicaciones, el tiempo es oro. Una intervención temprana nos permite evaluar el riesgo real, frenar los síntomas y evitar complicaciones mayores.

Conclusión: una casa bonita también debe ser segura

Las plantas llenan de vida y alegría cualquier hogar, pero cuando compartimos nuestro espacio con animales, es nuestra responsabilidad elegirlas con cabeza. Conocer los riesgos, observar el comportamiento de tu compañero y reaccionar con rapidez ante cualquier sospecha es fundamental para proteger su salud.

Si tu perro o gato ha mordido una planta y tienes dudas sobre su seguridad, en Clínica Veterinaria Molino de la Hoz estamos a tu disposición. Contacta con nuestro equipo cuanto antes y cuéntanos qué ha pasado; una llamada a tiempo puede marcar toda la diferencia.

Vacunas en gatos: qué necesita realmente un gato de interior

Vacunas en gatos: qué necesita realmente un gato de interior

Que tu gato no salga de casa no significa que esté libre de riesgos. Por eso, revisar su pauta de vacunación sigue siendo clave para cuidar su salud. Aunque viva en casa, tu mascota puede exponerse a ciertos riesgos sin que nos demos cuenta: una estancia en una residencia, la llegada de otro animal o un viaje puntual pueden ser suficientes para que convenga revisar sus vacunas. 

La clave no está en vacunar “por rutina” sin pensar, sino en diseñar un plan adaptado a cada gato. En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz valoramos su edad, historial, estilo de vida, estado de salud y posibles exposiciones para recomendar solo lo que realmente necesita.

¿Un gato de interior necesita vacunas?

Sí, en la mayoría de los casos. Un gato que vive dentro de casa puede estar más protegido que uno con acceso al exterior, pero sigue pudiendo exponerse a ciertas enfermedades.

Algunos ejemplos frecuentes:

  • – Entrada de un nuevo gato en el hogar.
  • – Contacto con otros animales en vacaciones, residencias o visitas.
  • – Virus que pueden llegar a través de ropa, calzado, transportines o entornos veterinarios.
  • – Escapadas accidentales al exterior.
  • – Viajes dentro o fuera de España.

Las guías internacionales de vacunación veterinaria distinguen entre vacunas esenciales y aquellas recomendadas en función del riesgo. En este contexto, la WSAVA destaca que  estas pautas recogen el conocimiento científico más actualizado sobre la vacunación en perros y gatos.

Vacunas esenciales en gatos de interior

La pauta de cada gato puede variar según la edad, el estado de salud, si convive con otros animales o si ha tenido contacto previo con otros gatos. Aun así, hay algunas vacunas que suelen considerarse básicas porque protegen frente a enfermedades importantes y potencialmente graves. Por eso, antes de decidir qué necesita tu gato, lo ideal es revisar su caso concreto en consulta veterinaria.

La vacuna trivalente felina

La trivalente felina suele considerarse la base del protocolo vacunal en gatos. Protege frente a tres enfermedades importantes:

  • – Panleucopenia felina.
  • – Herpesvirus felino tipo 1.
  • – Calicivirus felino.

Estas enfermedades pueden afectar de forma seria, especialmente a gatitos, gatos mayores o animales con defensas más bajas. Las recomendaciones AAHA/AAFP consideran estas vacunas dentro del grupo principal para gatos, junto con otras según edad y situación.

Aunque tu gato no salga, esta vacuna puede ser recomendable porque algunos virus respiratorios felinos son resistentes y muy contagiosos entre gatos. Además, la protección inicial durante la etapa de cachorro es especialmente importante.

Vacuna frente a la leucemia felina

La leucemia felina o FeLV es una enfermedad vírica que puede comprometer gravemente el sistema inmunitario del gato. En gatos adultos estrictamente de interior y sin contacto con otros felinos, puede no ser necesaria de forma rutinaria.

Sin embargo, sí debe valorarse cuando:

  • – El gato es joven.
  • – Hay varios gatos en casa.
  • – Entra un nuevo gato en el hogar.
  • – Existe posibilidad de contacto con gatos de origen desconocido.
  • – El gato puede escaparse o salir ocasionalmente.

Las guías AAHA/AAFP consideran la vacuna frente a FeLV especialmente relevante en gatos jóvenes y como no esencial en adultos de bajo riesgo, siempre tras una valoración individual.

¿Y la vacuna de la rabia en gatos?

En la Comunidad de Madrid, la vacunación antirrábica anual es obligatoria para perros de más de tres meses. En gatos y hurones, tiene carácter de recomendación a partir de los tres meses, salvo si viajan a otros países de la Unión Europea o terceros países, donde pasa a ser obligatoria.

Esto significa que, aunque tu gato viva dentro, conviene consultar con el veterinario si la vacuna de la rabia es recomendable en su caso. Puede ser especialmente importante si hay viajes, mudanzas, trámites de pasaporte o cualquier situación que implique desplazamiento.

Además, para vacunar frente a la rabia, el animal debe estar previamente identificado con microchip, según la información sanitaria municipal de Madrid.

Calendario orientativo de vacunación en gatos

Cada gato necesita un protocolo individual, pero de forma general puede seguirse una estructura similar:

Gatitos

Durante los primeros meses, el sistema inmunitario todavía está madurando. Por eso, suelen necesitar varias dosis iniciales.

Un calendario habitual puede incluir:

  1. – Primera revisión veterinaria.
  2. – Test de leucemia felina e inmunodeficiencia, si procede.
  3. – Inicio de trivalente felina.
  4. – Refuerzos según edad y riesgo.
  5. – Valoración de FeLV.
  6. – Identificación con microchip.
  7. – Plan de desparasitación interna y externa.

Gatos adultos

En gatos adultos, el objetivo es mantener la protección sin vacunar más de lo necesario. Tras la primovacunación y los refuerzos iniciales, el veterinario ajusta la frecuencia según:

  • – Edad.
  • – Enfermedades previas.
  • – Historial de vacunación.
  • – Riesgo de exposición.
  • – Viajes o residencias.
  • – Convivencia con otros gatos.

¿Qué pasa si no sé si mi gato está vacunado?

Es bastante común, sobre todo en gatos adoptados o rescatados. Si no sabes si está vacunado, lo mejor es consultar con el veterinario antes de hacer nada. 

Lo recomendable es acudir a consulta para revisar:

  • – Cartilla sanitaria o pasaporte.
  • – Edad aproximada.
  • – Estado general.
  • – Test víricos si procede.
  • – Riesgo real según estilo de vida.

A partir de ahí, se puede establecer un protocolo seguro y proporcionado.

Mitos frecuentes sobre las vacunas en gatos de interior

Cuando se habla de vacunas en gatos de interior, es normal que surjan dudas. Por eso, conviene aclarar algunos mitos habituales para tomar decisiones con información y cuidar mejor su salud.

“Como no sale, no necesita ninguna vacuna”

No siempre es cierto. Que un gato no salga reduce el riesgo, pero no lo elimina. Algunas vacunas protegen frente a enfermedades graves y muy contagiosas.

“Vacunar todos los años siempre es obligatorio”

Tampoco. Algunas vacunas pueden requerir refuerzos con distinta periodicidad. Lo importante es seguir un plan veterinario actualizado, no una pauta genérica.

“Mi gato es mayor, ya no hace falta vacunarlo”

Los gatos mayores también necesitan prevención, aunque el protocolo puede cambiar. En estos casos, se valora su salud general, enfermedades crónicas y nivel de exposición.

Entonces, ¿qué necesita realmente tu gato?

Un gato de interior suele necesitar, como mínimo, una correcta primovacunación, revisión periódica y refuerzos adaptados. La trivalente felina suele ser la base, mientras que FeLV, rabia u otras vacunas deben valorarse según su caso concreto.

No se trata de poner más vacunas, sino de poner las adecuadas.

En conclusión, las vacunas en gatos de interior son una herramienta clave para proteger su salud, incluso cuando viven exclusivamente en casa. La mejor decisión no es seguir un calendario genérico, sino realizar una valoración individual con un veterinario.

En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz podemos revisar el historial de tu gato, valorar su estilo de vida y diseñar un plan vacunal seguro, claro y ajustado a sus necesidades reales.

Pide cita para una revisión vacunal y asegúrate de que tu gato está protegido sin vacunas innecesarias.

Bultos en mascotas: cuándo revisarlos con el veterinario

Bultos en mascotas: cuándo revisarlos con el veterinario

Encontrar un bulto en una mascota puede generar mucha preocupación. Es normal preguntarse si será algo sin importancia, si puede deberse a un golpe o si podría tratarse de un problema más serio. La realidad es que los bultos en perros y gatos pueden tener causas muy diferentes: desde inflamaciones, quistes o acumulaciones de grasa hasta abscesos, reacciones a picaduras o masas que necesitan un estudio más completo.

La buena noticia es que no todos los bultos son graves. Sin embargo, tampoco conviene ignorarlos. A simple vista no siempre es posible saber qué tipo de lesión tiene una mascota, por eso la valoración veterinaria es fundamental para decidir si basta con vigilarlo o si conviene realizar alguna prueba diagnóstica.

En Clínica Veterinaria Molino de la Hoz recomendamos revisar cualquier bulto nuevo en perros o gatos, especialmente si cambia de tamaño, molesta al animal o aparece de forma repentina.

¿Todos los bultos en mascotas son peligrosos?

No. Algunos bultos en mascotas son benignos y no suponen un riesgo importante para la salud del animal. Por ejemplo, ciertos quistes, lipomas o pequeñas inflamaciones pueden no ser graves. Aun así, es importante tener en cuenta algo: no se puede confirmar la naturaleza de un bulto solo por su aspecto externo.

Dos bultos pueden parecer muy similares y, sin embargo, tener orígenes completamente distintos. Por eso, cuando aparece una masa en la piel de un perro o gato, lo más prudente es que un veterinario la explore y valore si necesita seguimiento o pruebas adicionales.

La American Veterinary Medical Association recuerda que algunos signos también pueden aparecer en enfermedades no cancerosas, pero igualmente necesitan atención veterinaria para determinar la causa.

Causas frecuentes de bultos en perros y gatos

Los bultos en perros y los bultos en gatos pueden aparecer por diferentes motivos. Algunos están relacionados con la piel, otros con el tejido subcutáneo y otros con procesos inflamatorios o tumorales.

Lipomas o acúmulos de grasa

Los lipomas en perros son masas formadas por tejido graso. Suelen ser más frecuentes en perros adultos o mayores y, en muchos casos, tienen un comportamiento benigno. Normalmente se perciben como bultos blandos bajo la piel, aunque esto no significa que todos los bultos blandos sean lipomas.

Por eso, aunque parezca un “bulto de grasa”, es recomendable que el veterinario lo revise y confirme qué es.

Quistes, abscesos e inflamaciones

Algunos bultos en mascotas aparecen por infecciones, heridas, cuerpos extraños, picaduras o pequeños traumatismos. En estos casos, la zona puede estar caliente, dolorida, enrojecida o incluso presentar secreción.

Un absceso, por ejemplo, puede formarse tras una mordedura o una herida que se infecta. En gatos, esto puede ocurrir después de peleas con otros animales, aunque a veces la herida inicial pasa desapercibida.

Tumores cutáneos o masas sospechosas

También existen tumores cutáneos en perros y gatos. Algunos pueden ser benignos, pero otros pueden requerir tratamiento. Merck Veterinary Manual explica que el veterinario puede realizar una aspiración con aguja fina o una biopsia para evaluar células o tejido de una masa, y que el tratamiento depende del tipo de tumor, su localización, tamaño y estado general del animal.

Por este motivo, ante cualquier bulto sospechoso en una mascota, lo mejor es no esperar a que crezca.

Señales de alarma: cuándo revisar un bulto cuanto antes

Aunque cualquier bulto nuevo merece atención, hay situaciones en las que conviene pedir cita con mayor urgencia.

Acude al veterinario si el bulto:

  • – Crece rápidamente.
  • – Cambia de forma, color o textura.
  • – Está duro, irregular o parece fijo.
  • – Sangra o supura.
  • – Tiene mal olor.
  • – Está caliente o inflamado.
  • – Produce dolor al tocarlo.
  • – Se ulcera o se abre.
  • – Provoca que la mascota se lama, rasque o muerda la zona.
  • – Aparece junto a decaimiento, pérdida de apetito o pérdida de peso.
  • – Está en zonas delicadas, como boca, párpados, patas, abdomen o mamas.
  • – Aparecen varios bultos a la vez.

También debes prestar atención si tu mascota cambia su comportamiento. Si está más apagada, evita moverse, se esconde, cojea o muestra molestias al tocar una zona concreta, el bulto podría estar provocando dolor o estar relacionado con otro problema.

Qué puedes observar en casa antes de la consulta

Antes de acudir al veterinario, puedes recopilar información útil. Esto ayuda a valorar la evolución del bulto en tu perro o gato y a decidir los siguientes pasos.

Observa estos detalles:

  • – Cuándo apareció el bulto.
  • – Si ha crecido desde que lo notaste.
  • – En qué zona del cuerpo está.
  • – Si es blando, duro, móvil o fijo.
  • – Si molesta al animal.
  • – Si hay enrojecimiento, calor, sangre o secreción.
  • – Si tu mascota come y se comporta con normalidad.
  • – Si hay otros bultos en el cuerpo.

También puede ser útil hacer una fotografía y anotar la fecha en la que lo detectaste. Eso sí, evita manipularlo en exceso, apretarlo, pincharlo o aplicar cremas sin indicación veterinaria.

Cómo revisa el veterinario un bulto en una mascota

En consulta, el veterinario realizará una exploración física y valorará el tamaño, la forma, la consistencia, la localización y la evolución del bulto. Según el caso, puede recomendar pruebas como una citología, una aspiración con aguja fina, una biopsia, análisis o pruebas de imagen.

La aspiración con aguja fina suele utilizarse para obtener células de una masa y analizarlas al microscopio. Merck Veterinary Manual señala que, en la mayoría de los casos, el examen citológico de aspirados con aguja fina en tumores de piel y tejidos blandos ayuda a determinar el tipo de tumor y planificar el tratamiento.

Estas pruebas no siempre significan que el bulto sea grave. Muchas veces ayudan precisamente a descartar problemas importantes y a decidir si basta con vigilar, tratar o retirar la masa.

Por qué es mejor no esperar a que crezca

Esperar a que un bulto aumente de tamaño puede complicar el diagnóstico o el tratamiento. Si una masa necesita retirarse, suele ser más sencillo actuar cuando es pequeña y está bien localizada. Today’s Veterinary Practice destaca la importancia de la detección temprana, ya que cuando los tumores se detectan y eliminan antes, el pronóstico puede ser mejor.

Por eso, ante un bulto nuevo en una mascota, la recomendación más segura es revisarlo a tiempo.

Cuándo pedir cita en Clínica Veterinaria Molino de la Hoz

Pide cita en Clínica Veterinaria Molino de la Hoz si has notado un bulto en tu perro, un bulto en tu gato o cualquier cambio en la piel de tu mascota. También es recomendable acudir si el bulto ya existía, pero ha crecido, ha cambiado de aspecto o empieza a molestar.

Revisarlo no significa alarmarse. Significa cuidar, prevenir y tomar decisiones con información. Muchos bultos pueden no ser graves, pero todos merecen una valoración adecuada cuando aparecen o evolucionan.

Conclusión

Los bultos en mascotas pueden tener muchas causas, y no siempre es posible saber qué ocurre solo mirándolos o tocándolos. Algunos son benignos, otros necesitan tratamiento y otros requieren seguimiento.

Ante la duda, lo mejor es acudir al veterinario. Una revisión temprana permite valorar el caso, realizar las pruebas necesarias y cuidar la salud de tu mascota con mayor tranquilidad. ¡Solicita más información sin compromiso!

Cómo saber si tu perro tiene fiebre y cuándo debes llevarlo al veterinario

La fiebre en los perros es una señal de alerta que indica que algo no está bien en su organismo. Aunque en muchos casos puede ser por causas leves, también puede estar relacionada con infecciones o problemas más serios.

Saber identificarla a tiempo puede marcar la diferencia en la salud de tu mascota. En este artículo te explicamos cómo detectar si tu perro tiene fiebre, cómo medirla correctamente y cuándo es necesario acudir al veterinario.

¿Qué se considera fiebre en un perro?

La fiebre en las mascotas es un mecanismo de defensa del organismo ante infecciones u otros problemas de salud. Se produce cuando la temperatura corporal supera los valores normales, indicando que algo no está funcionando correctamente.

Temperatura normal de un perro

La temperatura corporal normal de un perro suele situarse entre 38 ºC y 39,2 ºC. Es ligeramente más alta que la de los humanos, por lo que no debemos guiarnos por nuestras propias referencias.

¿A partir de cuántos grados se considera fiebre?

Se considera que un perro tiene fiebre cuando su temperatura supera los 39,5 ºC.
A partir de los 40 ºC, la situación ya es más preocupante y requiere atención veterinaria.

Diferencia entre fiebre, golpe de calor e hipertermia

No todo aumento de temperatura es fiebre:

  • – Fiebre: respuesta del organismo ante infecciones o inflamaciones.
  • – Golpe de calor: subida de temperatura por causas externas (calor, ejercicio excesivo).
  • – Hipertermia: aumento de temperatura sin origen infeccioso.

Distinguirlo es clave, ya que el tratamiento es diferente en cada caso.

Señales de que tu perro podría tener fiebre

Aunque la única forma fiable de confirmarlo es con un termómetro, hay varios síntomas que pueden ponerte en alerta:

Decaimiento y falta de energía

Si tu perro está más apagado de lo habitual, duerme más o evita moverse, puede ser un signo claro.

Nariz caliente o seca: ¿mito o realidad?

Es un indicador poco fiable. Un perro puede tener la nariz seca y estar sano, o tenerla húmeda y estar enfermo.

Temblores, jadeo o apatía

Los escalofríos o el jadeo sin motivo aparente pueden indicar fiebre.

Pérdida de apetito

Uno de los síntomas más comunes. Si deja de comer o beber, hay que vigilarlo de cerca.

Ojos apagados, orejas calientes y otros signos

También puedes notar:

  • – Ojos sin brillo
  • – Orejas más calientes de lo habitual
  • – Desinterés por jugar o interactuar

Cómo tomar la temperatura a tu perro correctamente

Para tomar la temperatura a tu perro correctamente, el método más fiable sigue siendo la medición rectal, ya que es el que ofrece una lectura más precisa de su temperatura corporal. 

Para hacerlo, puedes utilizar un termómetro digital convencional o un termómetro veterinario, siempre mejor si es de uso exclusivo para tu mascota por higiene y seguridad. Aunque pueda parecer incómodo al principio, es una forma rápida y efectiva de comprobar si realmente tiene fiebre y valorar si necesita atención veterinaria.

Cómo hacerlo en casa paso a paso

  1. Lubrica la punta del termómetro (vaselina o gel).
  2. Levanta suavemente la cola.
  3. Introduce el termómetro unos 2–3 cm en el recto.
  4. Espera a que marque la temperatura.
  5. Limpia el termómetro después.

Hazlo con calma para evitar que el perro se estrese.

Errores frecuentes al medir la temperatura

  • Medir en la oreja o axila (no es fiable)
  • No sujetar bien al perro
  • Sacar el termómetro antes de tiempo

Cuándo debes llevar a tu perro al veterinario

Hay momentos en los que no conviene esperar para ver si la fiebre baja sola. Cuando la temperatura es elevada, se mantiene en el tiempo o aparece junto a otros síntomas, es importante acudir al veterinario cuanto antes para evitar complicaciones y encontrar la causa lo antes posible.

  • – Si supera los 39,5 ºC: aunque una ligera subida puede requerir observación, cuando la temperatura pasa de 39,5 ºC ya se considera fiebre y conviene vigilar muy de cerca. Si se acerca o supera los 40 ºC, la atención veterinaria debe ser prioritaria.
  • – Si la fiebre dura varias horas o aparece: una fiebre persistente o que desaparece y vuelve a aparecer no debe considerarse normal. Este patrón puede indicar una infección, inflamación u otro problema de salud que necesita valoración profesional.
  • – Si hay otros síntomas asociados: debes acudir al veterinario si además de fiebre tu perro presenta vómitos, diarrea, dificultad para respirar, dolor, quejidos o convulsiones, ya que estos signos pueden indicar un cuadro más serio.
  • – Si es un cachorro, un perro mayor o tiene enfermedades previas: en estos casos, el organismo es más vulnerable y cualquier episodio de fiebre puede agravarse con mayor rapidez, por lo que es recomendable actuar cuanto antes.

Causas frecuentes de fiebre en perros

La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma. Algunas causas habituales son:

Infecciones

  • – Bacterianas
  • – Virales
  • – Parasitarias

Inflamaciones

Procesos internos o lesiones pueden provocar fiebre.

Reacciones tras vacunas o tratamientos

En algunos casos, es una reacción temporal y leve.

Intoxicaciones o enfermedades más serias

También puede estar relacionada con patologías más graves, por lo que no debe ignorarse.

Qué hacer en casa si sospechas que tu perro tiene fiebre

Si sospechas que tu perro tiene fiebre, hay algunas medidas básicas que puedes tomar en casa para ayudarle mientras observas su evolución. Eso sí, siempre como apoyo y sin sustituir la valoración de un veterinario si los síntomas persisten o empeoran.

  • – Mantén el reposo: evita actividad física y deja que descanse en un lugar tranquilo.
  • – Asegura la hidratación: que tenga siempre agua fresca disponible.
  • – Controla su temperatura: revísala cada cierto tiempo para ver si sube o baja.
  • – Observa su comportamiento: atento a cambios o nuevos síntomas.
  • – No automediques: nunca le des medicamentos humanos sin indicación veterinaria.

Ante cualquier duda, consulta con tu veterinario

La fiebre es una señal de alerta que no debe ignorarse. Ante cualquier duda o si notas cambios en el comportamiento de tu perro, lo más recomendable es acudir a un profesional.

En Veterinaria MH estaremos encantados de ayudarte a cuidar de la salud de tu mascota con un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Mi perro se rasca mucho: alergia, pulgas o dermatitis (cómo diferenciarlo)

Mi perro se rasca mucho: alergia, pulgas o dermatitis (cómo diferenciarlo)

Es normal que los perros se rasquen de vez en cuando, pero si lo hacen constantemente o de manera intensa, puede indicar un problema de salud subyacente. Ignorar estos signos puede llevar a infecciones, pérdida de pelo y molestias graves. Como clínica veterinaria, insistimos en la importancia de un diagnóstico temprano para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de tu mascota. En este artículo, te ayudaremos a diferenciar si se debe a alergias, pulgas o dermatitis.

¿Cuándo el rascado es un problema?

El rascado ocasional, como después de un paseo o tras un baño, es normal. Sin embargo, debes prestar atención si:

  • – Se rasca varias veces al día o durante largos periodos.
  • – Aparecen heridas, costras o pérdida de pelo.
  • – Presenta enrojecimiento, inflamación o mal olor en la piel.

Algunas zonas de la piel son más propensas al picor, como orejas, patas, base de la cola, abdomen y cara. Prestar atención a dónde se rascan puede ofrecer pistas clave sobre la causa del problema y ayudar al veterinario a determinar el tratamiento más adecuado.

Principales causas del picor en los perros

Si tu perro se rasca o se lame la piel más de lo normal puede ser un síntoma de problemas de piel como alergias, pulgas o dermatitis. Identificar la causa a tiempo es fundamental para aliviar su picor y prevenir complicaciones.

Alergia en perros

Las alergias son una causa común de picor en los perros. Pueden aparecer por:

  • – Alergia ambiental (atopia): causada por polen, polvo, moho o ácaros.
  • – Alergia alimentaria: algunos ingredientes de la dieta pueden provocar picazón, vómitos o diarrea.
  • – Alergia por contacto: ciertas telas, productos de limpieza o plantas pueden irritar la piel.

Los perros alérgicos suelen presentar picor intenso en patas, cara, orejas y axilas. En algunos casos, el rascado se acompaña de enrojecimiento, erupciones o infecciones secundarias.

Pulgas: el enemigo más común

Las pulgas son pequeños parásitos que se alimentan de la sangre del perro. Su picadura provoca picazón intensa y puede causar dermatitis alérgica por pulgas (DAPP) en animales sensibles.

Aunque a veces no se ven, la presencia de pulgas puede sospecharse por:

  • – Pequeños puntitos negros (excremento de pulga) en la piel o pelaje.
  • – Picor localizado especialmente en la base de la cola.
  • – Rascado excesivo, lamido o mordisqueo del pelo.

Incluso un perro con un número reducido de pulgas puede sufrir mucho si tiene alergia a sus picaduras.

Dermatitis en perros

La dermatitis es la inflamación de la piel causada por distintos factores, incluidos alérgenos, bacterias, hongos o irritantes. Entre las más frecuentes encontramos:

  • – Dermatitis húmeda aguda (hot spots): lesiones húmedas y dolorosas que aparecen rápidamente.
  • – Dermatitis atópica: asociada a alergias, suele ser crónica y recurrente.
  • – Dermatitis seborreica: piel grasosa, con descamación y mal olor.

Diferenciar la dermatitis de alergias o pulgas puede ser complicado, por eso la evaluación veterinaria es fundamental.

Cómo diferenciar alergia, pulgas y dermatitis

Uno de los mayores problemas es diferenciar cuál es la causa real. Sin embargo, estos consejos pueden ayudarte para detectarla:

Según la zona del rascado

  • – Base de la cola: típico de pulgas.
  • – Orejas y cara: común en alergias atópicas.
  • – Patas y abdomen: puede indicar alergia alimentaria o atópica.

Según la evolución de los síntomas

  • – Aparición repentina: podría ser dermatitis aguda o reacción a pulgas.
  • – Problema crónico o recurrente: sugiere alergia atópica.
  • – Estacionalidad: las alergias ambientales suelen empeorar en primavera y verano.

Según otros signos asociados

  • – Otitis frecuente: asociada a alergias.
  • – Vómitos o diarrea: posible alergia alimentaria.
  • – Mal olor en la piel, costras o lesiones húmedas: sugiere dermatitis secundaria a rascado o infección.

Qué pruebas puede realizar el veterinario

Para un diagnóstico preciso, el veterinario puede proponer:

  • – Exploración física completa: identifica lesiones, costras y signos de infección.
  • – Raspado cutáneo o citología: descartar parásitos, bacterias u hongos.
  • – Test de alergia: detecta sensibilidad a alérgenos ambientales.
  • – Dieta de eliminación: ayuda a identificar alergias alimentarias.

Estas pruebas permiten determinar la causa exacta y ofrecer un tratamiento eficaz.

Tratamientos según la causa

No todos los casos de picor en perros se tratan de la misma manera, ya que cada causa requiere un enfoque específico. A continuación, te mostramos las opciones más recomendadas para cada situación, para que tu perro reciba el cuidado adecuado y recupere su comodidad lo antes posible.

Si son pulgas

  • – Uso de antiparasitarios tópicos o sistémicos.
  • – Limpieza profunda del hogar y lavados frecuentes de camas y mantas.

Si es alergia

  • – Control ambiental: reducir exposición a polvo, polen y ácaros.
  • – Cambios en la alimentación: dietas hipoalergénicas o de eliminación.
  • – Tratamiento farmacológico: antihistamínicos, corticoides o inmunoterapia según indicación veterinaria.

Si es dermatitis

  • – Tratamiento tópico: champús medicados, sprays o cremas.
  • – Antibióticos o antifúngicos si hay infección secundaria.
  • – Control del picor: evitando que el perro se rasque y empeore las lesiones.

Qué NO hacer si tu perro se rasca mucho

  • – No automediques a tu perro con productos humanos.
  • – No retrases la visita al veterinario esperando que se “pase solo”.
  • – No ignores los signos de infección, que pueden empeorar rápidamente.

Prevención: cómo evitar que vuelva a ocurrir

Prevenir el picor en tu perro es tan importante como tratarlo. Con algunos cuidados simples y hábitos regulares, puedes reducir el riesgo de que las alergias, pulgas o dermatitis vuelvan a aparecer y mantener su piel saludable.

  • – Desparasitación regular para pulgas y garrapatas.
  • – Alimentación adecuada para mantener la piel sana.
  • – Higiene y cuidados de la piel con baños suaves y productos veterinarios.
  • – Revisiones periódicas en la clínica para detectar problemas antes de que empeoren.

En conclusión, el rascado excesivo en perros nunca debe considerarse normal. Puede ser señal de alergia, pulgas o dermatitis, y diferenciarlas es clave para aplicar el tratamiento correcto. Una visita temprana al veterinario asegura un diagnóstico preciso y un plan de cuidado eficaz, evitando sufrimiento y complicaciones. Observa a tu perro, identifica los síntomas y actúa a tiempo: su piel y bienestar te lo agradecerán.

¿Tu perro tiene otitis en invierno? Identifica las causas y evita recaídas

Si tu perro sacude la cabeza más de lo normal, se rasca con insistencia las orejas o notas un mal olor al acercarte a sus oídos, es posible que esté sufriendo una otitis, una inflamación del canal auditivo que puede ser especialmente frecuente durante el invierno.

El frío, la humedad y los cambios bruscos de temperatura crean un ambiente ideal para que las bacterias o levaduras proliferen en sus oídos, sobre todo si tiene las orejas caídas o mucho pelo. Detectarla a tiempo y prevenir recaídas es fundamental para que tu perro no sufra molestias ni complicaciones.

¿Qué es la otitis y cómo se manifiesta?

La otitis es una inflamación del canal auditivo que puede producirse por múltiples factores. Aunque algunos perros solo muestran molestias leves, otros pueden sufrir dolor, secreción y pérdida de audición si no se trata a tiempo. Estos son los síntomas principales:

  • – Se rasca con frecuencia la zona de las orejas
  • – Sacude la cabeza o la inclina de forma constante
  • – Olor fuerte o desagradable en el oído
  • – Enrojecimiento visible o secreción
  • – Llanto o irritabilidad al tocarle las orejas

Existen diferentes tipos de otitis:

  • – Otitis externa (la más común): afecta al canal auditivo externo
  • – Otitis media: inflamación del oído medio, más interna y compleja
  • – Otitis crónica: cuando los episodios se repiten con frecuencia y dejan secuelas

Causas más frecuentes de otitis en invierno

Aunque la otitis puede aparecer en cualquier época, el invierno trae consigo condiciones que la favorecen:

  • – Humedad persistente: tras los paseos bajo la lluvia o baños mal secados.
  • – Baños en casa con secado insuficiente, sobre todo en razas con orejas caídas.
  • – Alergias ambientales o sensibilidad a calefacciones que resecan o inflaman la piel.
  • – Problemas anatómicos: como canales auditivos muy estrechos o con pelo denso.
  • – Infecciones secundarias: bacterias o levaduras que aprovechan la humedad.

Factores que favorecen las recaídas en invierno

Muchos perros padecen otitis de forma recurrente, sobre todo en invierno. Las recaídas pueden deberse a:

  • – Cerumen acumulado sin limpieza regular
  • – Exposición constante a la humedad sin secado adecuado
  • – Uso de productos inadecuados para la higiene del oído
  • – No tratar la causa subyacente, como alergias o problemas hormonales

Por eso, no basta con aplicar gotas o esperar a que “se le pase”. La clave está en prevenir desde el primer síntoma y actuar con constancia.

Cómo prevenir la otitis en invierno

La prevención es la mejor herramienta para mantener los oídos sanos. Estas son algunas buenas prácticas:

  • – Seca bien sus orejas después de cada paseo, baño o día de lluvia.
  • – Limpia sus oídos con productos específicos recomendados por tu veterinario.
  • – Evita el uso de bastoncillos u objetos que puedan dañar el canal auditivo.
  • – Revisa sus orejas una vez por semana: color, olor, presencia de cerumen o irritación.
  • – Adapta la limpieza al tipo de oreja y pelaje de tu perro.

En razas con orejas caídas (cocker, basset, labrador…), es importante aumentar la vigilancia durante los meses fríos.

Tratamiento veterinario: cuándo acudir y qué esperar

No dejes pasar los síntomas. Cuanto antes se diagnostique, menos probabilidades habrá de complicaciones o infecciones profundas. Debes acudir al veterinario si:

  • – Tu perro llora, no deja que le toques las orejas o pierde el equilibrio
  • – Notas secreción abundante, mal olor o inflamación persistente
  • – Ya ha tenido episodios anteriores y temes una recaída

El tratamiento dependerá del origen de la otitis. Puede incluir:

  • – Gotas óticas con antibiótico, antifúngico o antiinflamatorio
  • – Limpiezas profundas del oído en clínica
  • – Cultivo del exudado, en casos recurrentes o resistentes al tratamiento

Cuidados y recomendaciones para el hogar

Durante el tratamiento (y después), sigue estas pautas:

  • – Aplica las gotas con la frecuencia y duración recomendadas
  • – Evita que tu perro se rasque o entre en contacto con agua
  • – No interrumpas el tratamiento aunque parezca estar mejor
  • – Evita calefacciones muy fuertes o ambientes secos sin ventilación

Además, si tu perro sufre de alergias, es importante tratar la raíz del problema, ya que muchas otitis crónicas tienen un componente alérgico.

Conclusión: comprender y prevenir para cuidar sus oídos en invierno

La otitis es molesta y dolorosa para tu perro, pero también fácil de prevenir si sabemos qué la causa. En invierno, el frío y la humedad aumentan el riesgo, especialmente si tu peludo ya ha tenido problemas de oído anteriormente. Con una buena higiene, vigilancia regular y ayuda veterinaria, puedes evitar recaídas y proteger su salud auditiva.

¿Tu perro sacude la cabeza, se rasca mucho o ha tenido otitis recientemente? En Veterinaria Molino de la Hoz te ayudamos a:

  • – Detectar y tratar la otitis desde sus primeras señales
  • – Prevenir recaídas con productos adecuados
  • – Hacer un seguimiento completo de su salud auditiva


Solicita tu cita para hacer la revisión de oídos u ofrecerte un asesoramiento en prevención. Cuida sus oídos este invierno. Una pequeña molestia no tratada puede convertirse en un gran problema. ¡Ponte en contacto con nosotros!

Qué hacer si tu mascota come algo tóxico en Navidad

Qué hacer si tu mascota come algo tóxico en Navidad

Las fiestas navideñas están llenas de momentos especiales: cenas familiares, dulces irresistibles, adornos brillantes y, por supuesto, mucho movimiento en casa. Pero lo que para nosotros es alegría y celebración, para nuestras mascotas puede convertirse en un auténtico campo de peligros.

Entre los alimentos típicos de estas fechas y la decoración navideña, los perros y gatos pueden verse expuestos a sustancias tóxicas sin que nos demos cuenta. Saber cómo actuar si ocurre una intoxicación es clave para proteger su salud y evitar sustos innecesarios.

Alimentos navideños que pueden ser tóxicos para tu mascota

Muchos de los manjares que disfrutamos en Navidad pueden ser peligrosos —o incluso mortales— para perros y gatos. No caigas en la tentación de compartir todo con ellos.

Alimentos peligrosos que debes evitar:

  • – Uvas y pasas: pueden causar fallos renales, incluso en pequeñas cantidades.
  • – Chocolate: contiene teobromina, tóxica para perros y gatos.
  • – Huesos cocidos: se astillan fácilmente y pueden provocar obstrucciones o perforaciones.
  • – Cebolla y ajo: dañan los glóbulos rojos y pueden causar anemia.
  • – Alcohol: afecta el sistema nervioso y puede ser letal.
  • – Dulces y turrones con xilitol: edulcorante extremadamente tóxico para los perros.

Plantas y adornos navideños peligrosos

El ambiente navideño incluye decoraciones que, aunque bonitas, pueden ser peligrosas si tu mascota decide jugar con ellas o morderlas.

Atención a estos objetos comunes:

  • – Flor de Pascua (Poinsettia): puede causar vómitos, salivación y dermatitis.
  • – Muérdago y acebo: altamente tóxicos, provocan trastornos digestivos y neurológicos.
  • – Espumillón, cintas y lazos: si los ingieren, pueden causar obstrucciones intestinales graves.
  • – Luces y cables eléctricos: pueden provocar quemaduras o electrocución.

Primeros síntomas de intoxicación: cómo detectarlos a tiempo

Detectar los signos de intoxicación a tiempo puede marcar la diferencia. Si notas alguno de estos síntomas, contacta con tu veterinario cuanto antes.

Síntomas comunes de intoxicación:

  • – Vómitos o diarrea
  • – Babeo excesivo
  • – Temblor o rigidez muscular
  • – Pérdida de equilibrio o descoordinación
  • – Letargo o debilidad
  • – Pupilas dilatadas
  • – Convulsiones

Qué hacer si tu mascota come algo tóxico (y qué no hacer)

Actuar rápido es importante, pero también lo es actuar bien. Evita improvisar.

Qué debes hacer:

  • – Mantén la calma. No te pongas nervioso para no alterar aún más al animal.
  • – Conserva el envoltorio o restos del producto ingerido. Será útil para el veterinario.
  • – Llama a tu veterinario de inmediato. Describe lo que ha ingerido, en qué cantidad y hace cuánto.
  • – Observa los síntomas y anótalos. Cualquier detalle puede ayudar en el diagnóstico.
  • – No induzcas el vómito sin recomendación profesional. En algunos casos, puede empeorar la situación.

Cuándo acudir de urgencia al veterinario

Hay situaciones que no admiten espera. Si tu mascota presenta alguno de estos signos, acude a urgencias veterinarias inmediatamente:

  • – Convulsiones
  • – Desmayos o pérdida de consciencia
  • – Sangre en vómitos o heces
  • – Dificultad para respirar
  • – Abdomen muy hinchado o doloroso

Consejos para prevenir intoxicaciones navideñas

La prevención es tu mejor aliada durante las fiestas. Aquí van algunos consejos sencillos pero muy eficaces:

  • – No dejes comida al alcance de tu mascota.
  • – Sitúa las decoraciones y plantas fuera de su zona de acceso.
  • – Ofrécele juguetes seguros para que no muerda lo que no debe.
  • – Informa a familiares y visitas de lo que NO deben darle de comer.
  • – Supervisa a tu mascota en reuniones familiares, sobre todo si hay niños pequeños.

¿Y si estoy de viaje? Teléfonos y recursos útiles

En caso de emergencia lejos de casa, ten a mano:

  • – La dirección y teléfono de la clínica veterinaria más cercana.
  • – El contacto de tu veterinario habitual.
  • – El número de tu seguro veterinario, si tienes.
  • – Una app con localizador de clínicas de urgencia 24h (como Pet First Aid o VetFinder).

Conclusión: La mejor Navidad es la que cuida de todos

Celebrar la Navidad con nuestras mascotas es un regalo. Pero ese regalo también implica responsabilidad. Una pequeña distracción puede convertirse en un susto innecesario. Por eso, estar informados y actuar a tiempo es la mejor forma de protegerlos.

En la Clínica Veterinaria Molino de la Hoz, te ayudamos a prevenir y actuar ante cualquier emergencia. Si crees que tu mascota ha ingerido algo peligroso o simplemente quieres resolver una duda, llámanos o ven a vernos. Estamos para cuidar de ellos, también en Navidad.

Usamos cookies para brindarle la mejor experiencia en línea. Al aceptar que acepta el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies.

Privacy Settings saved!
Configuración de cookies

Cuando usted visita cualquier sitio web, puede almacenar o recuperar información en su navegador, principalmente en forma de cookies. Controle sus servicios de cookies personales aquí.

Estas cookies son necesarias para que el sitio web funcione.

Para usar este sitio web utilizamos las siguientes cookies técnicamente requeridas.
  • wordpress_gdpr_allowed_services
  • wordpress_gdpr_cookies_allowed
  • wordpress_gdpr_cookies_declined
  • vchideactivationmsg
  • vchideactivationmsg_vc11
  • wfvt_*
  • wordfence_verifiedHuman

Rechazar todos los servicios
Acepto todos los servicios